LA "FORTUNA" QUE TENÍA CADA COMANDANTE DE LA REVOLUCIÓN SANDINISTA EN 1979
Reportaje
-07.06.2021
Casi todos llegaron al poder “con una mano adelante y otra atrás” y ahora algunos se cuentan entre los más grandes millonarios de Nicaragua. Este es el repaso sobre el origen de la fortuna de estos hombres que no cumplieron la promesa de “morir tan pobres como nacieron”
Por Eduardo Cruz
Si en 1979 hubiese existido la declaración de probidad como requisito para que los nueve comandantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) asumieran un cargo público, quien más hubiese tenido cosas que escribir habría sido Luis Carrión Cruz. Tal vez ni él, porque quien realmente era adinerado era su padre, Luis Carrión Montoya, uno de los mayores capitalistas de Nicaragua ligado al poderoso grupo Banic (Banco Nicaragüense, que después fue nacionalizado por los sandinistas).
La declaración de probidad trata de garantizar en la actualidad que un funcionario público establezca cuánto capital posee al momento de comenzar a ejercer un cargo de dirección en el Estado, para luego saber con cuánto sale y así evitar que se aproveche del cargo para enriquecerse ilícitamente. En 1979 ese requisito no existía en el país y, por tanto, los nueve comandantes sandinistas nunca dijeron cuánto tenían cuando comenzaron a gobernar Nicaragua.
La entrada al poder. FOTO/ CORTESÍA
A pesar de que es difícil conocer el capital de cada uno de los nueve en 1979, uno de ellos, Henry Ruiz, quien fue conocido como Modesto, dijo a la revista MAGAZINE: “Dentro de los nueve comanches, el único que tenía medios de sobrevivencia era Luis Carrión Cruz. Yo entré con una mochila solamente. Nadie tenía nada. Yo no quiero aparecer como un cabrón difamador, pero la riqueza (de algunos de esos nueve comandantes en la actualidad), en este país tan desgraciado, con tanta pobreza, se vuelve odiosa para todo aquel que intenta ser honrado”.
“Eran más pelados que la cola de un zorro”, dice otra persona que estuvo vinculada a los nueve comandantes en 1979, pero prefiere el anonimato por temor a represalias. “Cuando llegaron al poder fueron aves de rapiña”, agrega.
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Los nueve comandantes del FSLN fueron los hermanos Daniel y Humberto Ortega Saavedra, el mexicano Víctor Tirado López, Tomás Borge Martínez, Carlos Núñez Téllez, Bayardo Arce Castaño, Jaime Wheelock, Henry Ruiz y Luis Carrión Cruz. Llegaron al poder gracias a la Revolución sandinista.
El FSLN nació entre los años 1961 y 1963 como uno de los varios esfuerzos armados que existieron entre los años 50 y 70 del siglo pasado para derrocar a la dinastía de la familia Somoza, iniciada por Anastasio Somoza García, quien llegó al poder en 1937 tras darle golpe de Estado a su tío Juan Bautista Sacasa.
El primero de los Somoza fue el primer jefe nicaragüense de la Guardia Nacional, instalado ahí por influencia de la Embajada de Estados Unidos, y en 1934 mandó a matar al general Augusto C. Sandino, quien había luchado en contra de la intervención de los marines norteamericanos y tras la salida de ellos de Nicaragua se había convertido en un estorbo para los intereses de la Guardia, Estados Unidos y del propio Somoza.
Los opositores a Somoza le achacaban varios “pecados” al primero de la dinastía, especialmente que se había enriquecido enormemente. Se decía que tenía tantas empresas que no había letra del alfabeto que no fuera la primera en los nombres de cada una de ellas. Además, era represor y no soltaba el poder.
Hubo varios intentos para sacarlo del poder hasta que, en septiembre de 1956, cuando se postulaba para otra candidatura presidencial, el poeta leonés Rigoberto López Pérez le quitó la vida de cinco disparos.
La dinastía continuó con el hijo mayor, Luis Somoza Debayle, quien murió en 1967, pero luego le seguiría su hermano menor Anastasio Somoza Debayle. Entre 1937 y 1979, durante más de 40 años, cuando no había un Somoza en la Presidencia, había alguien puesto por ellos.
El fundador de la dinastía somocista. FOTO/ ARCHIVO/ IHNCA
Varios grupos opositores se unieron para formar el FSLN, grupo guerrillero que fue fundado por Carlos Fonseca Amador, quien rescató el nombre de Sandino como símbolo de dignidad nacional, pero también del hombre que se decía solo le interesaba la patria y no pretendía favores personales. Eso se convirtió en la mística de todo guerrillero sandinista, porque Sandino había dicho: “El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no solo ser oído sino también creído”.
El FSLN tuvo varias directivas, conocidas como Dirección Nacional, pero la mayoría de quienes la formaron murieron combatiendo en la lucha contra los Somoza. Solo llegaron al final Tomás Borge y Víctor Tirado, quienes fue considerados fundadores como Fonseca; y los hermanos Daniel y Humberto Ortega.
Bayardo Arce y Henry Ruiz también fueron de la Dirección Nacional, pero ya a mediados de los años setenta. Y al final de la década, cuando se acercaba la caída de los Somoza, fueron instalados Jaime Wheelock, Carlos Núñez y Luis Carrión Cruz.
El 20 de julio de 1979, en la Plaza de la República, frente a la Catedral vieja de Managua y el Palacio Nacional, los nicaragüenses celebraron la caída de los Somoza. Tres días antes Somoza Debayle había huido de Nicaragua y el 19 la Guardia Nacional había declarado su rendición.
Los nueve comandantes eran poco conocidos por el pueblo y ese día, 20 de julio, quedaron instalados como los nuevos gobernantes.
Debido a la ayuda que la Cuba comunista de Fidel Castro les había brindado a los sandinistas para derrocar a Somoza, los nueve comandantes eran tildados de comunistas y para minimizar ese “color” habían hecho alianzas con ciertos sectores de la burguesía nicaragüense.
Antes del triunfo habían creado el "Grupo de los Doce”, conformado por intelectuales y empresarios. Y después del triunfo crearon la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN), integrada por Daniel Ortega, Sergio Ramírez Mercado, Violeta Barrios de Chamorro, Alfonso Robelo y Moisés Hassan. Pero todo era una farsa. El verdadero poder en Nicaragua lo ejercieron los nueve comandantes entre julio de 1979 y abril de 1990.
Carlos Fonseca, el fundador del FSLN. FOTO/ ARCHIVO/ IHNCA
A partir de enero de 1985, ese poder se vino concentrando en la figura de Daniel Ortega Saavedra, puesto que él fue nombrado por sus camaradas como presidente de la República mediante unas acomodadas elecciones presidenciales en noviembre de 1984.
El primer decreto que firmó la Junta de Gobierno en 1979 fue la extradición de Anastasio Somoza Debayle, quien había huido hacia Estados Unidos y terminó recibiendo asilo en Paraguay. Con el segundo prohibieron monumentos del somocismo. Y con el tercero expropiaron a toda la familia Somoza y a sus allegados.
Este decreto 3-1979 fue sumamente importante, porque con él pasaron a manos del Estado numerosas propiedades, lujosas la mayoría de ellas, que habían pertenecido a la dictadura y a sus allegados. También empresas, fincas, haciendas, cuentas bancarias, vehículos. Todo recurso que había pertenecido a los Somoza.
Para evitar el despilfarro de estos recursos, la JGRN firmó otro decreto el 19 de septiembre de 1979, el número 59, nombrado “Destino Mansiones y Residencias de Lujo Expropiadas”. Mediante este decreto se intentaba evitar que los altos funcionarios de la Revolución sandinista se apropiaran de estos bienes. Se suponía que debían ser destinados prioritariamente para guarderías infantiles, el bienestar social, el Ministerio de Salud, centros escolares, universitarios, museos, bibliotecas, casas de protocolo para personal diplomático extranjero, entre otros.
Uno de los miembros de la JGRN, Moisés Hassan, explica que inmediatamente después de haberse firmado este decreto los altos jerarcas del sandinismo continuaron ocupando residencias de lujo confiscadas al somocismo.
Hassan señala que desde el principio de la revolución los comandantes y altos funcionarios sandinistas se repartieron todos los bienes del somocismo. Tenían justificaciones, decían que eran ocupaciones temporales, mientras duraban en los cargos públicos, que después las iban a regresar. “Decían que no podía vivir en chocitas por la posición o función que tenían. Que debían tener seguridad”, expresa Hassan.
Durante la lucha contra los Somoza, los comandantes sandinistas habían abandonado estudios, trabajos y familias para irse a la guerrilla. Mientras estaban al servicio del FSLN, los guerrilleros eran mantenidos con recursos del movimiento guerrillero. Por ejemplo, vivían en casas de seguridad pagadas por el Frente. Los hermanos Ortega vivieron varios años en Costa Rica en casas que pagaba el FSLN o que les ofrecían colaboradores de la guerrilla.
Tomás Borge, los mismos hermanos Ortega, y otros, vivieron en Cuba mantenidos por el gobierno comunista de la isla.
Henry Ruiz se mantenía en la montaña.
 
Los líderes guerrilleros urbanos, como Bayardo Arce, Jaime Wheelock y Luis Carrión, también habitaban en casas de seguridad.
La vestimenta y la alimentación igualmente corría por cuenta del FSLN o de colaboradores del movimiento guerrillero.
Tomás Borge había dejado su familia. Daniel Ortega los estudios. Bayardo Arce su empleo como periodista. Casi todos ellos llegaron al poder sin tener una vivienda. Solo Luis Carrión tenía a su disposición la casa de su padre en Las Colinas.
Ante la periodista Helena Ramos, de la revista El País, en 1994 Daniel Ortega explicó el porqué los guerrilleros se apropiaron de residencias luego de la Revolución sandinista.
“Nosotros partimos a la guerrilla (contra Somoza). La clandestinidad, la cárcel, ese era el compromiso. No había tiempo para pensar en función de la familia. Eso explica que luego tuvimos que recurrir a las medidas que se tomaron en general respecto al usufructo de la vivienda”, explicó Daniel Ortega.
Claudia Chamorro Barrios recuerda que en los primeros días de la revolución el banquero Jaime Morales Carazo le había ofrecido la casa de él en el reparto El Carmen para que ella viviera ahí. Chamorro le dijo que ella no necesitaba de esa vivienda, además de que la consideraba muy grande.
Después, como Chamorro Barrios y Rosario Murillo eran amigas, ya que Murillo había sido secretaria de Pedro Joaquín Chamorro, se enteró de que Daniel Ortega andaba buscando casa en el centro de Managua.
Chamorro Barrios se acordó del ofrecimiento de Morales Carazo y se lo comentó a Murillo. Luego hizo el enlace entre los Ortega Murillo y Morales Carazo. Así la ahora pareja presidencial comenzó a quedarse con la casa que aún habitan en El Carmen.
Otros comandantes se hicieron de viviendas, como Henry Ruiz y Víctor Tirado, en el lujoso residencial Los Robles. Otros, como Carlos Núñez, en Las Colinas. Humberto Ortega se fue a la zona de Carretera a Masaya.
Al final, la mayoría de ellos se quedaron en esas casas. Y el problema fue más allá, habían conseguido también para familiares y allegados.
El famoso y reputado escritor Eduardo Galeano fue muy amigo de los sandinistas, pero después les criticó fuertemente que “no estuvieron a la altura de su propia gesta”. “No comprendo cómo aquellos que estuvieron dispuestos a entregar su vida en la guerrilla no se atrevieron a entregar sus mansiones y vehículos de lujo”, dijo Galeano, según escribió el poeta Ernesto Cardenal en su libro La revolución perdida.
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El 27 de febrero de 1990 Daniel Ortega reconoció que había perdido el poder frente a Violeta Barrios de Chamorro. En un discurso, que se reconoce como el mejor de Ortega, espetó la siguiente frase: “Nacimos pobres y nos sentimos satisfechos de morir pobres...”.
Cuando Ortega dijo que había nacido pobre, no mentía. Es hijo de Daniel Ortega Cerda, un masatepino que emigró a Chontales en busca de oro, donde conoció a su esposa Lidia Saavedra, originaria de La Libertad. El abuelo paterno de Ortega fue Marco Ortega, quien fue director del Instituto Nacional de Oriente y autor de la letra de uno de los cinco himnos nacionales que Nicaragua ha tenido en su historia, La Patria amada.
Los hermanos mayores de Daniel Ortega fueron Germania y Sigfrido, pero solo vivieron dos y tres años cada uno y murieron en 1945 por las duras condiciones de vida en que los Ortega Saavedra vivían en Chontales y también por falta de recursos. Sigfrido murió el 8 de noviembre, solo tres días antes de que naciera Daniel Ortega Saavedra. Germania había fallecido en junio.
Daniel Ortega admitió en 1987, en una entrevista con la revista Playboy, que su familia era de muy escasos recursos, tanto que, tras trasladarse a Managua, a inicios de los años 50 del siglo pasado, vivieron alquilando y andaban de un lugar a otro. Vivieron en la colonia Somoza y en el reparto San Antonio.
Los Ortega Saavedra añoraban tener una casa en la colonia Primero de Mayo, pero nunca lo lograron. El padre de Ortega, Daniel Ortega Cerda, murió el 21 de abril de 1975 sin haber logrado comprar una casa propia en Managua.
La madre de Ortega, Lidia Saavedra, murió el 3 de mayo del 2005, en Managua, a los 97 años edad. Ella logró gozar de los beneficios de sus hijos comandantes, de Daniel el presidente, y de Humberto, el jefe del Ejército sandinista.
La familia Ortega Saavedra. FOTO/ CORTESÍA
Daniel Ortega estudió la secundaria en el Pedagógico de Managua y comenzó a estudiar la carrera de Derecho en la UCA, pero la abandonó en el primer año para meterse a la lucha guerrillera contra Somoza en 1963.
Ortega cayó preso en 1967 y fue liberado hasta en diciembre de 1974, después de que el FSLN asaltara la casa de Chema Castillo, funcionario somocista.
Desde que Daniel Ortega entró al poder en 1979, junto a sus demás compañeros guerrilleros, ha vivido de las arcas del Estado.
Durante todos los años 80 fue gobernante o presidente.
En los años 90 fue diputado. Pero, principalmente, fue beneficiado con lo que se conoció como la Piñata, la legalización en marzo de 1990 de todos los bienes que los sandinistas se habían adjudicado durante los años 80.
Una investigación de La Prensa, del periodista Jorge Loáisiga, indicó que Daniel Ortega Saavedra compró siete propiedades, todas ubicadas en el reparto El Carmen, al Banco de la Vivienda de Nicaragua (Bavinic), en 2,236 millones 650 mil córdobas (41,573 dólares al cambio oficial de entonces), un día antes de entregar el poder a Violeta Barrios, el 24 de abril de 1990.
Antes de esa fecha Ortega Saavedra no tenía registrado a su nombre ningún bien inmueble. Sin embargo, parte de los que adquirió los había ocupado desde 1979, cuando era coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional.
Ortega también compró tierras en El Crucero.
En una de sus declaraciones de probidad, en el 2002, cuando asumió como diputado tras perder las elecciones ante Enrique Bolaños, Ortega dijo que tenía un patrimonio que sumaba 217,943 dólares.
A partir de 2007, cuando Ortega regresó al poder, sus críticos aseguran que ha amasado una fortuna de la cual se desconoce el monto total. A Ortega le recuerdan siempre que su gobierno “privatizó” más de tres mil millones de dólares de la factura petrolera proveniente de la ayuda venezolana mientras estuvo vivo Hugo Chávez, fallecido en 2013.
Los hijos de Ortega en la actualidad manejan un sinnúmero de empresas, entre ellas canales de televisión, empresas de moda, hoteles y otras.
En la actualidad se puede decir, como lo hizo el propio Daniel Ortega en 1990, que nació pobre. Lo que difícilmente podría afirmarse es que morirá como tal. Eso sí, asegura que todo lo que tiene lo utiliza para “trabajar en beneficio de un proyecto revolucionario”.
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Humberto Ortega, obviamente con los mismos orígenes de Daniel Ortega por ser hermanos, pero también con la misma trayectoria guerrillera en el FSLN, y posteriormente ostentando el poder en los años 80 del siglo pasado como jefe del Ejército sandinista.
En la actualidad, Humberto Ortega vive entre Nicaragua y Costa Rica. Donde quiera que esté no importa. En cualquiera de los dos lugares vive en “condiciones de millonario”, dicen quienes lo conocen de cerca. En Nicaragua habita en la Carretera a Masaya, en un lugar que llaman Complejo Tres, donde tiene hasta gimnasio. En Costa Rica, en Escazú, uno de los sitios más lujosos de ese vecino país del sur.
Desde que dejó la jefatura del Ejército, y tras decir que no podía salir “en bicicleta” del poder, Humberto Ortega siempre ha odiado que le digan que es empresario.
“Nunca he sido empresario. Aunque desde la paz he apoyado con mis relaciones internacionales la inversión externa de empresarios o gobiernos a nuestra patria. Soy un ideólogo, estratega político, escritor e historiador, y miembro de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua”, dijo a LA PRENSA en 2016.
Humberto Ortega. FOTO/ CORTESÍA
La vida de Humberto Ortega ha estado llena de lujos desde 1979. Una de las razones que Rosario Murillo le daba a su familia en los años 80 para no querer mezclarse con la de su cuñado es que eran lujosos. “La vida de ellos es muy lujosa”, solía decirle Murillo a Daniel Ortega, cuenta una persona que fue allegada a los Ortega Murillo en los años 80.
Róger Miranda Bengoechea, su asistente personal entre 1982 y 1987, describe en su libro La guerra civil en Nicaragua, que Humberto Ortega tenía un salario de 300 dólares mensuales como jefe del Ejército, pero tenía 2.5 millones de dólares en un banco de Suiza. De acuerdo con el exasistente de Ortega, ese dinero era producto de negocios que hacía el entonces jefe del Ejército con el comprador de la institución, Mario Castillo, quien inflaba los precios de los artículos, “desde vehículos hasta televisores, y luego Castillo y Ortega supuestamente se repartían mitad y mitad".
Además, Ortega habría manejado una caja chica de 200 mil dólares mensuales.
La seguridad personal que tenía Humberto Ortega era impresionante. Miranda la calcula en 350 hombres y al menos 18 vehículos. También tenía un “anillo” de asistentes, para que fuese difícil acceder a él. “La casa se parecía a una fortaleza. Eran cientos de guardas alrededor”, dice una fuente.
Otros exoficiales del Ejército aseguran que Ortega se habría beneficiado de una venta de armas a Perú y Ecuador, la cual se hizo después del triunfo de Violeta Barrios de Chamorro.
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Tomás Borge Martínez procedía de una familia acomodada de Matagalpa. Su madre, Ana Martínez, tenía un negocio próspero. El padre, Tomás Borge Delgado, vivía en Managua y administraba una farmacia, cuenta en un escrito el historiador Aldo Díaz Lacayo.
Borge se bachillera en 1949, se queda en Matagalpa y funda la revista Segovia. Ya conocía a Carlos Fonseca, también de Matagalpa.
En 1950 llega a Managua. Algunos lo recuerdan trabajando como visitador médico, lo cual también aprovechaba para vender libros usados, un negocio rentable que tenía su padre.
En 1956, con el asesinato de Anastasio Somoza García, y como ya era reconocido opositor, Borge cae preso. Le dan casa por cárcel y huye a Honduras. Luego va a Costa Rica y regresa a Nicaragua para después formar parte de los fundadores del FSLN junto a su amigo Carlos Fonseca Amador.
Mientras trabaja en el FSLN, Borge se ubicaba entre Nicaragua y Cuba. Fue el preparador del grupo que se tomó la casa de Chema Castillo en diciembre de 1974.
Tomás Borge Martínez fue temido durante el primer régimen sandinista (1979-1990), cuando dirigió el Ministerio del Interior.
En 1976 tiene un combate con la Guardia Nacional y cae preso. Lo liberarían con el asalto al Palacio Nacional en agosto de 1978.
Con la llegada al poder de los sandinistas, Borge ubica su residencia en Bello Horizonte, donde tendría varios terrenos y posteriormente fundaría La Verde Sonrisa.
Acumuló mucho poder en la revolución porque era el ministro del Interior (Mint) y estaba a cargo de la Seguridad del Estado, la Policía, Migración, los bomberos y las cárceles.
Tras perder el FSLN el poder en 1990, Borge apareció implicado en la Piñata, pero fue hasta en el año 2010 cuando se conoció su verdadera faceta de millonario mediante investigaciones del periodista de LA PRENSA, Octavio Enríquez.
Ya en marzo de 2005, LA PRENSA había probado que Borge se había “piñateado” una parte de 7.8 manzanas en el reparto Bello Horizonte.
En 2009 Borge había dicho que su patrimonio ascendía solo a ocho mil dólares.
Según el periodista Enríquez —quien ganó el Premio Ortega y Gasett por las investigaciones sobre Borge—, el comandante comenzó a vender las propiedades que obtuvo mediante la Piñata en 2004, por las cuales habría obtenido inicialmente 2.3 millones de dólares. Las últimas tres que vendió le generaron 1.6 millones de dólares, siempre según las investigaciones de Enríquez.
Borge murió en el año 2012. Con el regreso al poder de Daniel Ortega había sido embajador en Perú. Murió millonario, a pesar de que siempre lo negó.
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Bayardo Arce Castaño era un profesional cuando se metió a la guerrilla del FSLN. Trabajaba como periodista en LA PRENSA y en otros medios. Aunque quienes lo conocieron en ese tiempo dicen que tenía problemas laborales por sus conocidos problemas con el alcohol.
El padre de Arce, Guillermo Arce, era periodista. Su mamá era Luisa Amanda Castaño.
Después de estar en La Prensa, Arce también estuvo un tiempo como catedrático de periodismo. Pero luego se fue a la clandestinidad. Conocido como Chepe León, en 1977 llegó a ser miembro de la Dirección Nacional del FSLN.
Con el triunfo de la revolución, Arce estuvo en 1980 como presidente del Consejo de Estado, algo así como el Congreso o la Asamblea, pero solo fue durante unos meses y fue sustituido por Carlos Núñez. A partir de entonces Arce fue el encargado de los asuntos de la organización del partido. Se desempeñó como coordinador de la comisión política del FSLN.
Con la pérdida del poder en 1990, a Arce también se le vincula mucho con la Piñata.
En su libro La revolución perdida, el padre Ernesto Cardenal dice que en la época revolucionaria no había millonarios, pero después de lo que se llamó la Piñata sí había y entre ellos mencionó al comandante Arce.
1989. Bayardo Arce, a la izquierda, durante maniobras de tiro combativo en las costas del lago Xolotlán, en saludo al décimo aniversario del EPS. FOTO/ ÓSCAR NAVARRETE
A Bayardo Arce se le considera uno de los hombres más ricos de Nicaragua. La Prensa develó en 2009 que el comandante levantó una hermosa mansión en un alejado y tranquilo paraje ubicado al sur de Managua, contiguo al camino que lleva hasta San Isidro de la Cruz Verde. El valor estimado del inmueble es cercano al millón de dólares.
Arce explicó en el 2003 a un medio costarricense: “Cuando perdimos las elecciones, agarramos todo lo que no habíamos entregado al Estado y organizamos un patrimonio y lo tratamos de hacer funcionar en una gestión empresarial. A mí me tocó supervisar eso. Para decirlo en términos nicaragüenses, yo era el hombre de los reales del partido. Y de ahí empezaron a decir que yo era el que tenía los reales… Tal vez de ahí proviene esa percepción errónea que pueda tener Ernesto (Cardenal) de que soy millonario”.
En la actualidad, Arce es asesor económico de Daniel Ortega. Tiene unas oficinas en el reparto El Carmen, a unas cuadras de la casa de Ortega.
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Jaime Wheelock, originario de Jinotepe, es hijo de la actriz radial de lo que fue Radio Mundial, Ana Esperanza Román, una mujer de clase media, acomodada.
En entrevista con Mónica Baltodano, Wheelock explicó que su padre Ricardo Wheelock, quien murió cuando él era un niño, se dedicaba al comercio y era hijo de inmigrantes ingleses que llegaron a Nicaragua con el objeto de procurar la fundación y operación de un banco, en 1887. Luego se dedicaron al cultivo del café, bienes raíces y comercio.
La madre provenía de una familia de agricultores originarios de Jinotepe, donde cultivaban café y, por la muerte de Ricardo Wheelock, crio a sus hijos sola.
Wheelock se bachilleró en La Salle de Managua en 1965 y luego estudió Derecho en León y después en Chile.
Se involucró con el FSLN entre 1967 y 1968. En 1970, desde su carro disparan mortalmente contra un teniente de la Guardia de apellido Abaunza y por eso se va a Chile. Él no iba en su vehículo cuando matan a Abaunza.
En la última parte de la guerra fue jefe del Frente Oriental y en marzo de 1979 queda dentro de la Dirección Nacional del FSLN.
Jaime Wheelock. Fotografía Archivo IHNCA
En la revolución fue ministro de la Reforma Agraria.
Tras la derrota del FSLN se separó de la Dirección Nacional en 1994.
A Wheelock le molesta mucho que lo vinculen con la Piñata.
“Durante los años en que me desempeñé como ministro del gobierno o en mi carácter de miembro de la Dirección Nacional sandinista, no recibí, ni usurpé para mi beneficio personal propiedad alguna. Mi casa de habitación fue adquirida y pagada en 1992 conforme a precios corrientes de aquella época”, escribió Wheelock en señal de protesta en La Prensa, después de que la revista MAGAZINE publicara un reportaje sobre la Piñata en febrero de 2021.
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De los nueve comandantes, solo de cuatro de ellos no se habla que se hayan aprovechado escandalosamente de sus años en el poder, aunque sí los vivieron de la mejor manera posible, con todas las comodidades.
Ellos son: Henry Ruiz, Carlos Núñez, Víctor Tirado y Luis Carrión Cruz.
Henry Ruiz, “Modesto”, vivió pobremente en Carazo sus primeros años de vida. Su familia vivía alquilando. “Nos sacaban los cachivaches a la calle”, recuerda Ruiz.
De pequeño, Ruiz vendía tortillas.
Es originario de Jinotepe. “Soy de origen muy pobre, eso me obligó a trabajar desde muy temprano, y más todavía, a oír los consejos y principios que me inculcaba principalmente mi mamá”, dijo Ruiz a Mónica Baltodano.
Comandante Luis Carrión Cruz, exmiembro de la Dirección Nacional del FSLN, vive retirado de la política. FOTO/ ARCHIVO/ ÓSCAR NAVARRETE
Luego la Revolución sandinista, Ruiz fue ministro de Planificación.
Ruiz asegura que en la actualidad lo único bueno que tiene es su casa, en reparto Los Robles.
Asegura que no tiene cuentas. Quienes lo conocen dicen que vive de lo que gana haciendo consultorías.
Carlos Núñez Téllez viene también de una familia muy pobre de León. Fue el sexto de una familia de ocho hijos. Su padre, quien muere cuando Carlos solo tenía 6 años edad, era carpintero y su madre Matilde Téllez ama de casa, quien comienza a vender en las calles golosinas, espumillas y pan para mantener a sus hijos.
Desde 1971 comienza a colaborar con el FSLN y en los últimos años de la lucha contra Somoza se destacó en Chinandega y en Masaya, y en la coordinación del Frente Interno. Finalmente es el responsable en la lucha en Managua.
Después de la revolución se hace cargo del Consejo de Estado, que culminó con la redacción de una nueva Constitución Política en 1987.
Quienes lo conocieron no niegan que disfrutó de las mieles del poder, pero se mantenía tan ocupado en el trabajo que “no tenía tiempo para estar acumulando capital”.
Murió en octubre de 1990.
De Víctor Tirado dicen que a Nicaragua solo trajo su “mexicanidad”. En México era relojero. Es de Sinaloa y a finales de los años 50 del siglo pasado se unió al movimiento comunista mexicano. Conoció a Carlos Fonseca y se le considera fundador del FSLN.
Cayó preso con Carlos Fonseca y lo enviaron a México. En 1968 fue entrenado en Cuba, como la mayoría de los comandantes lo fueron y luego siguió integrado al FSLN.
Luego de la Revolución sandinista, Tirado fue asignado a trabajar junto con los sindicatos y campesinos organizados de Nicaragua.
Comandante Henry Ruiz, exmiembro de la Dirección Nacional del FSLN. FOTO/ ARCHIVO/ ÓSCAR NAVARRETE
En la actualidad, Tirado López tiene una casa en Los Robles, donde funciona el hotel Villa Americana, propiedad de su esposa.
Luis Carrión Cruz nació en Managua y se bachilleró en el colegio Pedagógico La Salle. En 1969 sus padres lo mandan a estudiar a Estados Unidos.
Su padre es Luis Carrión Montoya, descendiente de una de las familias más antiguas de Nicaragua, pues el primer Carrión habría llegado a Nicaragua en el siglo XVI. Era uno de los mayores capitalistas de Nicaragua, ligado al poderoso grupo Banic.
Carrión Cruz se integra al FSLN en 1972 y dos años después se va a la clandestinidad.
Después de la Revolución sandinista fue viceministro del Interior y luego ministro de Economía.
De Carrión Cruz se dice que votó en contra de la Piñata y devolvió la casa que le fue asignada en los ochenta. No la necesitaba.
En 1995 se separó del FSLN y en la actualidad es opositor a Daniel Ortega.
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La lucha contra la dictadura somocista costó, según diferentes fuentes, 50 mil muertos, 120 mil heridos y 40 mil huérfanos. Y la guerra civil de los años 80 del siglo pasado tuvo otras nefastas consecuencias: 150 mil víctimas, incluyendo muertos, discapacitados, viudas y huérfanos.
Todo fue para acabar con dos dictaduras. El escenario en Nicaragua no ha cambiado mucho desde entonces.
Nuevamente se está en dictadura. En 2018 la dictadura de Daniel Ortega mató a más de 300 nicaragüenses.
De los nueve comandantes de 1979 solo Bayardo Arce acompaña actualmente a Ortega. El otro que lo hacía, Tomás Borge, murió en 2012.
Guerrilleros sandinistas en 1979. FOTO/ CORTESÍA
Carlos Núñez murió en 1990.
De ahí todos los demás están en contra de Daniel Ortega. Incluso su hermano Humberto Ortega, ha tenido distanciamiento con él.
Los nueve comenzaron a desintegrarse después de la derrota electoral de 1990. Solo el poder los mantenía cohesionados. Incluso, habían logrado la unidad cuatro meses antes de llegar al poder, en marzo de 1979, cuando ninguno de ellos era millonario.
La Piñata
Después de perder las elecciones del 25 de febrero de 1990, y antes de entregar el poder en abril de ese mismo año, los sandinistas aprobaron en marzo tres leyes (85, 86 y 88) para legalizar las propiedades confiscadas en 1979 a la familia Somoza y sus allegados.
La justificación de los principales dirigentes del Frente Sandinista para aplicar estas leyes fue que, como no esperaron perder el poder en las elecciones de 1990 y no habían legalizado las propiedades que habían confiscado y repartido en los años 80, entonces tuvieron que legalizarlas en solamente dos meses. Eso provocó un caos y un desorden institucional que la gran mayoría de sus dirigentes y militantes aprovecharon para adquirir fortunas.
La Prensa, bajo la dirección de Cristiana Chamorro, calificó estas leyes como “la Piñata”, en alusión a esas ollas de barro o de cartón decoradas con papel de colores y que se rellenan con caramelos para que sean quebradas por los niños y se aprovechen de las golosinas que están en el interior.
“La repartición de bienes entre sandinistas nos recordaba a todos las fiestas en las que los niños se turnan para golpear la piñata con un palo hasta que se rompe y se lanzan todos sobre el suelo para recoger los confites que lleva por dentro”, escribió la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro tiempo después.
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Eduardo Cruz
Lleva 16 años ejerciendo el periodismo en el Diario LA PRENSA. Ha sido reportero de noticias policiales y judiciales. También fue editor de la sección Política. Se graduó de licenciado en comunicación social en la UCA. Le encanta leer y ver películas. Es el fanático número uno del equipo de beisbol los Dantos.
@Ed1507 eduardo.cruz@laprensa.com.ni
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